¿Por qué un artículo sobre los asesinos en serie? Quien me conoce sabe que nunca he sido ni siquiera una lectora asidua de Agatha Christie; o que El halcón maltés, considerada por algunos como la primera novela negra, no ha sido una de mis lecturas de cabecera.

Sin embargo, los especialistas dicen que en cada uno de nosotros hay una parte oscura y como sociedad un gusto por el morbo. Incluso apuntan que la Biblia casi empieza con un asesinato y los dramas de Shakespeare reúnen sucesos trágicos donde encontramos todo tipo de muertes.

Sí que puedo recordar en mi niñez y adolescencia, en España, un periódico que se dedicaba en exclusiva a estos temas. Se trata de El caso que llegó a tener una gran tirada. Pero, ¿qué es lo que lleva a un ser humano a convertirse en asesino en serie? y a su vez, ¿qué hace que otros tengan ese deseo de saber detalles e incluso genere en ellos cierta admiración?

En lo que hasta el día de hoy todos los especialistas han estado de acuerdo, es que el asesino en serie, no nace, se hace; y también coinciden en que los abusos en edad infantil, malos tratos, la influencia de una personalidad o enfermedad de alguno de los progenitores, hace que estos individuos desarrollen una serie de conductas completamente necesarias para llevar a cabo estos crímenes seriados, que pueden ir desde menos de una decena hasta cientos de ellos.

Son personalidades con una psicopatía en la que destaca la carencia absoluta de cualquier empatía hacia cualquier ser vivo. A partir de ahí, ya se desarrollan distintas teorías. Por ejemplo el FBI, en Estados Unidos, país que ha sufrido algunos de los casos más brutales, y permítanme la expresión, tanto por la cantidad de víctimas como en la forma de darles muerte a esas víctimas, los divide en tres grupos: organizados, desorganizados y mixtos.

Tipos de asesinos

Los primeros, planean los asesinatos de forma sistemática y llegan incluso a establecer conversaciones previas con la víctima. Dicen que son los que con más probabilidad muevan el cuerpo de la escena del crimen, para complicar la investigación. Están etiquetados como sujetos con un coeficiente intelectual por encima de la media.

Los desorganizados, cuyo patrón sería por un lado las distintas formas de llevar a cabo cada asesinato, lo que indica más asesinatos por impulso que organizados y que les sitúa más cercanos a las enfermedades mentales.

Y por último los mixtos, que pueden empezar por una pulsión pero con el tiempo llegarían a convertirse en organizados. En cualquier caso, la meca del cine con sus películas y las abundantes series que han abordado este tema, y apunto a Mentes criminales’ por ser de las más recientes y en la que se veía el análisis psicológico del llamado sudest, en este caso el autor o autora de las muertes.

Asesinas

¿Por qué remarco en este punto los dos géneros? En el patrón mental de cada uno de nosotros, siempre aparece la imagen de un hombre, como autor de los asesinatos en serie. De nuevo esa herencia psicológica que es la sociedad patriarcal, se convierte en sociológica. Sin querer nos afecta a todos o a una mayoría, pero esa mujer más débil, que como ‘madre’ vemos menos capaz de cometer un crimen, también existe.

Cierto que es menor la cantidad de las asesinas en serie. Una de ellas Luisa de Jesús, portuguesa, que mataba bebés recién nacidos, fue la última persona a la que se le aplicó la pena de muerte en Portugal.

A partir de aquí, estoy segura del morbo que generaría una lista de los asesinos en serie más conocidos de todos los tiempos. Sin embargo, no creo que a estos individuos se les deba entronizar, como se ha venido haciendo hasta ahora, sino todo lo contrario.

Es cuestión de ponernos del lado de las víctimas, porque un dato que no debemos olvidar, es que este tipo de crímenes también suelen estar ligados en mayor o menor grado a un componente sexual y a un grado de sadismo que en ningún caso, dejaría indiferente a un sujeto mentalmente sano.

Lado oscuro

Y es que, como decía al principio, los especialistas afirman que en todos nosotros existe un lado oscuro contra el que luchamos cada día. Por eso somos potenciales asesinos al nace. Pero algo debe hacer saltar la chispa, para que nuestro cerebro deje de tener esa falta absoluta de cualquier tipo de empatía, necesaria para convertirse en uno de estos asesinos.

Aquí me preguntaría, ¿en qué grado las sociedades modernas son las causantes de la existencia de estos individuos entre nosotros? Si rebobinamos en la historia, encontraremos seres más o menos depravados desde Calígula, emperador romano, por poner un ejemplo hasta Hitler, cuya mente enferma logró contagiar a la mayor parte de una sociedad.

Exceptuando el caso de Jack el destripador, conocido y controvertido personaje del Londres del siglo XIX, el resto de este tipo de asesinos, son del XX o del XXI.

Me parece interesante, que cada uno de nosotros, haga una reflexión ante esa pregunta, porque como sociedad, somos quienes engendramos a estos individuos. ¿Qué enfermedad padecemos a nivel social para que seamos capaces de crear a los asesinos en serie?