Arte: @Saintkonde. Transeúnte.


Los intercambios de parejas no son para cualquiera. Y menos para gente moral aunque la mayoría suela ser infiel. Para la sociedad es incorrecto acostarse con más de una persona y si tienes un amante lo mejor es mantenerlo en secreto, pero eso no va conmigo.

La infidelidad es un acto de traición según la concepción del amor pero revolcarse con alguien es solo una manifestación carnal que puede ser válida siempre y cuando haya comunicación.

Mi vida sexual tampoco es la más alocada. He estado en pocos tríos. Nunca en orgías. Solo una vez me acosté con una mujer mientras mi esposa hacía lo mismo con otro hombre en la misma habitación. Sentí un poco de celos. Ella también. Es algo normal, la persona más experimental o mente abierta no puede escapar de eso, quien diga lo contrario, miente. 

No voy a juzgarte. Es normal molestarse cuando ves que manosean a tu amor. Al decir «manosear» se siente la molestia, ¿verdad? Bueno, sí que me quitó el sueño aquella vez cuando vi a mi amigo penetrarla pero lo superé en ese momento y disfruté de la velada. Al fin y al cabo, yo también estaba gozando.

Los celos en un intercambio sexual pudieran evitarse si sigues estos consejos:

© Nick Scipio. Art Nude.

La razón y emoción 

Puede que evitar emocionarte será lo más difícil pero si llegas a hacerlo el resto será pan comido. Lo primero es dejar el ego en un pedestal. Si accediste a un encuentro swinger o lo propusiste, es porque hubo curiosidad. 

Por lo tanto, sigue hacia adelante. Concéntrate en ti y mentalízate en que la pasarás bien. ¿Acaso no es siempre excitante vivir algo nuevo? ¿Para qué preocuparse o sentir enojo porque tu pareja también lo haga sin ti? ¿Acaso no es mejor que lo comparta contigo?

Piensa en el goce grupal. ¿Por qué una noche o dos acabarían con un matrimonio o relación? En mi caso, cuando la escuché gemir, me sentí confundido pero yo estaba encima de la novia de mi amigo. Todo esto pasó por unos segundos, solo respiré profundo y recordé por qué y para qué lo planificamos. Al final soy una persona práctica en todos los sentidos.

El ejercicio es vital

Si confías en ti, es decir, tu autoestima está en su lugar y sabes de lo que eres capaz, los celos serán una especie de cosquilleo. Muchas veces se presentan gracias a la inseguridad debido a la estética del cuerpo. Aunque es evidente que en la sociedad se ha impuesto un canon de belleza, también debemos admitir algo: la belleza objetiva también existe.

¿Qué quiero decir con esto? Ejercítate. Tu estado físico y mental te lo agradecerán. No digo que entrenes a tal nivel para convertirte en Channing Tatum o Scarlett Johansson (si lo logras, felicitaciones), pero puedes llegar a una escala óptima según tus expectativas y capacidades. Al verte al espejo te sentirás mejor y por ende, sentirás seguridad.

Ella entrena más que yo. Su cuerpo es descomunal. Estoy seguro que se fijó en mí no por mi figura, que tampoco es la más asombrosa del mundo, pero sí a mi proyección de confianza. 

© Pixabay.

El egoísmo daña

Tal vez me preguntarás, ¿por qué solo has tenido una experiencia de este tipo, si eres tan seguro? Bueno, simple: me encanta mi pareja. Solo lo hicimos por disfrutar el momento. Nos dimos cuenta que no es lo nuestro. Sin embargo sé de casos de quienes ha llegado hasta a cinco años consecutivos de fiestas y reuniones swingers.

¿Cuál es la otra razón de esta armonía? El egoísmo es dejado a un lado. La fidelidad no es jurar lealtad a una sola persona el resto de tu vida, sexual y sentimentalmente hablando. Por suerte no me he enamorado de más nadie pero no significa que en cualquier momento pueda pasar. Incluso mientras lees esto, tal vez esté teniendo sexo con la esposa de alguien y ese alguien esté empotrando a la mía.

Yo creo en el matrimonio pero no en el precepto sexual. No hay nada más egoísta. ¿En serio te imaginas estar sexualmente el resto de tu vida con una sola persona? Debemos sincerarnos. Eso tiene un nombre y es egoísmo. Como es natural sentir atracción por otras personas, lo mejor es mentir. ¿Acaso la mentira no daña más?

Nadie es de nadie

Para ambos es políticamente correcto el hecho de no apropiarnos. Mantenemos una relación basada en la comunicación. Si ella me dice: me acostaré con alguien. Bien, me dolería, pero qué coño, yo también puedo hacerlo y si no me entran ganas, debo lidiar con eso porque ella está en su derecho.

Parece simple pero no lo es: nadie es de nadie. Se nos dificulta porque en nuestra crianza figuran creencias contrarias a otras maneras de pensar y cuando eso pasa, los golpes no se hacen esperar. 

No me creo mejor, solamente no hago daño. Considero que soy un poco libre en ese aspecto. Mi esposa no es un televisor, un automóvil o un refrigerador para decir: ¡Eres mía y soy tuyo! Fíjate, la llamo «mi esposa». Pareciera que está en el ADN apropiarse pero es inofensivo porque la acción vale más que la palabra. La vida es corta, vívela como la consideres, siempre y cuando no dañes a otras personas.